30 sept. 2009


En ese momento se mira una sombra que cubre la pequeñita figura de Sinamoon y un enorme cuervo negro se avalancha sobre él y con sus garras le arrebata el sombrero rojo de las manos, llevándose en sus patas las cajitas mágicas de los duendecillos.
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Noooooooooooo grita Sinamoon corriendo como tratando de alcanzarlo, apenas aleteando con sus pequeñas alitas hasta llegar a la orilla de la colina, viendo cómo el cuervo se llevaba sus tesoros.

Zibuky se acerca despacio a Sinamoon quien está llorando sentado en una roca y le dice:
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- No te preocupes Sinamoon, recuperaremos nuestros tesoros pues los alados azules nos bajarán de la colina y nos dejaran al pie de los riscos para ir en la búsqueda de nuestras cajitas, aunque ellos no podrán entrar allí porque si un alado azul invade la ciudad de los cuervos, será devorado sin misericordia.
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Abriendo sus ojitos como pepitas, Sinamoon le dice ¿y nosotros? ¿Cómo haremos nosotros siendo tan pequeñitos para recuperar nuestras cajitas?
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- Justamente esa es nuestra gran ventaja le dice Zibuky, al ser tan pequeñitos podremos escondernos en muchos lugares y nadie nos verá llegar y cuando hayamos recuperado nuestras cajitas mágicas, podremos convertirnos en dos pequeñas piedrecitas y caer risco abajo hasta estar seguros!
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Sinamoon mira asombrado a Zibuky y de repente suelta un pequeño suspiro cuando recuerda que en su cajita mágica ha guardado un pedazo de cielo azul que quiere llevarle a su preciosa hada mariposa.

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